"Mi abuela solía contar el cuento de la montaña magnética:
los barcos que se acercaban a la montaña perdían cuanto metal tenían, hasta los clavos eran atraídos por el imán y los pobres desdichados naufragaban entre el maderamen que se desmoronaba."
y a mi no me importa desarmarme, si estás vos para armarme; te juro que no me importa nada.
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